Me encuentro en
frente a tu puerta al igual que muchas veces anteriores, no estoy segura de
cómo llegué allí pero todos los caminos me traen aquí. Imagino que estas
solo en tu cuarto, abres los ojos frente a los míos y todo se siente mejor. Y justo frente a tus ojos me estoy rompiendo,
no hay razones.
Esta es la última
vez que te pregunto esto y puedes poner mi nombre en la parte superior de tu
lista. Esta la es última vez que te voy a preguntar por qué, y me romperás el corazón en un abrir y cerrar de ojos.
Fue como cuando entras con
tu amiga a un boliche nuevo. El lugar es genial, la gente te cae bien y
enseguida hacen amigos. Y entonces quieres ir al baño, y ella te dice que te
esperará ahí y cuando vuelves no solo no está ahí, sino que la encuentras con
otra amiga y a nadie parece sorprenderle que te haya perdido en la gente… O
como cuando te compras esos anteojos divinos que usas solo en el verano, y para
ser mas específicos, en tus vacaciones. Al segundo año esos anteojos ya no
parecen tan lindos cuando viste en vidriera unos mas de moda y a mejor precio…
Por otra parte fue como
cuando hacés limpieza y encontrás esa remera que tanto te gustaba el año
pasado, intentas usarla, pero ya no te queda tan bien y la guardas bien atrás del
placar porque te encariñaste y no querés tirarla ni que otra la use. También
así como cuando te equivocaste de llaves, pero tenes que entrar a tu casa y
probas con las que son relativamente parecidas. O como cuando te ilusionás con
un pibe y al pasar un año ves que le presentaron a otra…

No hay comentarios.:
Publicar un comentario