Así que, no me preguntes a dónde iré, porque francamente no lo sé. Y me importa una mierda. ¿Por qué debemos todos tener sentido? De lo que ni siquiera tendrá sentido. Por una vez solo quiero vivir.
Hace
un año decidiste dejarlo todo atrás, dejar de intentar, y a la fuerza lo tuve
que aceptar. Todavía se me cae una lágrima cuando recuerdo esa tarde nublada en
la que sentí por primera vez que esta historia se terminaba del todo. Y es que
yo tenía mucho mas por dar, teníamos mil momentos más uno e infinitas de oportunidades.
No estaba terminado.
Un
año. 7 meses sin hablar. Horas sin vernos. No fue tan fácil dejar todo atrás, empezar
un año como si no supiese de tu existencia, borrando por completo cada momento
que me había mantenido ocupada este tiempo. Verte con otra.
Estoy
decidida a buscarme, y si eso implica, a dejarte. Quiero que llegue el momento
indicado, el que este 100% segura que ya no te voy a ver, y despedirme. Hacer
un pacto. Nunca mas nosotros. Voy a dejarte ir. Porque siento que todavía no lo
hice, odio saber que estas en mi, que dependo de vos, que espero tu juicio, tu
veredicto final y mi sentencia.
Te
extraño horrores y odio admitirlo. Duele como una estaca. Sentirte tan cerca y
tan lejos, pretender que no te veo, que no me importa. Necesito sanar con un
abrazo tuyo, que me asegures que estas bien, que me sonrías y me devuelvas mi
calma.
Esperé cada noche durante un año ese “buenas noches mi
amor”, esa señal de vida que nos dábamos, esos consejos, nuestros pensamientos
encontrados, nuestros deseos y ambiciones. Esperé cada noche despertar. Esperé
que volvieras, y acá me quedé. Esperando.

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