No
importa cuánto te siga, cuanto te espere, no importa cuánto te perdone, yo no
voy a ser ella, no voy a ser la de la foto. Soy consciente que nunca te voy a
poder tomar de la mano delante de todos, que no te voy a poder nunca llamar “novio”.
Sé muy bien que desde hace un tiempo para vos no soy la misma, que nuestras
charlas ya no son hasta la madrugada y que si me ves no vas a correr a
abrazarme. No sé si la querés, si te da lo que yo no pude, si te acompaña
cuando lo necesitas, si es lo que buscaste, pero si sé que es por ella por
quien te quedas hasta tarde despierto. Sé que es de ella de quien esperas un
whatsapp, sé, entiendo y me resigno a que sea ella la que te espere a la
salida, la que te abrace y te bese. No es fácil aceptar haber perdido.
Te
extraño, extraño que me hables como antes, extraño que nos atemos “cintas de
novios”, que nos pongamos narices de payasos y nos riamos por cómo nos quedan,
que nos imaginemos una vida juntos, que veamos un bebé y digamos “así y más
lindo va a ser el nuestro”. Extraño besarnos y quedarnos mirándonos como dos
tontos sin tener nada que decir. Extraño que me cuentes el tiempo cuando me
bañaba o comía, para decirme cuanto tiempo estuviste extrañándome, extraño que
me celes, que me insistas para que no me vaya, para que me quede con vos, para
que sigamos. Extraño que me digas “bebé” “bebu” “amor” “mi amor”.
Extraño estar mal y que seas el que me saque una sonrisa, no una lágrima.
Extraño que miremos el mismo programa y por whatsapp lo vayamos comentando.
Extraño que con solo una mirada nos digamos todo, que me sonrías y no me
importe nada, que me quieras proteger de todo, que me mires cantando y te rías.
Extraño sumarle fechas a nuestro calendario. Extraño que nos saquemos fotos,
que me saques a bailar, que me digas que me amas, que me digas que te gusto así,
que analicemos tanto todo, que peliemos y volvamos a las semanas, que nos
decidamos a ser amigos y duremos una semana, no tres meses…
Me
enseñaste a decir mentiras piadosas para poder verte cuando no me dejaban, a
reemplazar palabras por miradas, me enseñaste que no es necesario tener un “titulo”,
que no era necesario que estemos juntos para que te sienta cerca mío. Me enseñaste
que nunca es tarde, que nunca hay que rendirse y que nunca deje de intentar. Me
hiciste saber que siempre volverías, pero nunca me dijiste que hacer si te
ausentabas por tanto.
Si pensás un poco en mi sabés que sigo esperándote,
que no me arrepiento de haberte entregado todo lo que podía, que nunca me
importó ni me va a importar lo que me digan, que este año lo quiero terminar
con vos y que si volvés… yo voy a seguir esperándote. Yo siempre voy a estar
para vos, siempre. Volvé.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario